el lobo estepario

Frases Favoritas: El Lobo estepario de Hermann Hesse

Nota: Estas solo algunas de mis frases, o mejor dicho, fragmentos favoritos de este libro, son tantos que era ridículo ponerlos todos en una entrada, así que escogí los que mas me impactaron en esta primera lectura. 

9788420674292Poseía en asuntos del espíritu aquella serena objetividad, aquella seguridad reflexiva y sabiduría que solo tienen las personas verdaderamente espirituales a las que falta toda ambición y nunca desean brillar, no convencer a los demás, ni siquiera tener razón.

Haller era un genio del sufrimiento, que el, en el sentido de muchos aforismos de Nietzsche, se había forjado dentro de si una capacidad de sufrimiento ilimitada, genial, terrible.

Al mismo tiempo comprendí que la base de su pesimismo no era desprecio del mundo, sino desprecio de si mismo.

Esta tendido sobre un sofá alquilado, desde sus ventanas oye vivir el mundo y a los hombres y se sabe excluido, pero no se mata, pues un resto de fe le dice que tiene que apurar hasta el fin dentro de su corazón este sufrimiento, este tremendo sufrimiento, que es de lo que, a la postre, habrá de morir.

La vida humana se convierte en verdadero infierno solo allí en donde dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan. Un hombre de la antigüedad que hubiese tenido que vivir en la edad media se habría asfixiado tristemente, lo mismo que un salvaje tendría que asfixiarse en medio de nuestra civilización.

Haller pertenece a aquellos que se han entrelazado en dos épocas, que se han salido de toda seguridad e inocencia, a aquellos cuyo sino es vivir todos los enigmas de la vida humana sublimados como infierno y tormenta de su propia persona.

Me complace respirar en la caldera este olor de quietud, orden, limpieza, decencia y domesticidad, que a pesar de mi odio a la burguesía tiene siempre algo emotivo para mi, y me complace luego atravesar la puerta de mi cuarto, donde todo termina, donde entre los montones de libros me encuentro con las colillas de los cigarros y las botellas de vino, donde todo es desorden, abandono e incuria, y donde todo, libro, manuscritos, ideas, esta sellado e impregnado por la miseria del solitario, por la problemática de la naturaleza humana, por el vehemente afán de dotar de un nuevo sentido a la vida del hombre que ha perdido el que tenia.

Ahora ya esto había pasado, este cáliz había sido apurado y ya no me lo volvería a llenar. ¿haba que lamentarlo? NO. no había que lamentar nada sobre el pasado. Era de lamentar lo de ahora, lo de hoy, todas esas horas y días que yo iba perdiendo, que yo en mi soledad iba sufriendo, que ya no traían no dones agradables ni conmociones profundas.

Entre los hombres de esta especie ha surgido el pensamiento peligroso y horrible de que acaso toda la vida humana no sea sino un tremendo error, un aborto violento y desgraciado de la madre universal, un ensayo salvaje y horriblemente desafortunado de la naturaleza. Pero también entre ellos donde ha surgido la otra idea de que el hombre de que el hombre acaso no sea sólo un animal medio razonable, sino un hijo de los dioses y destinado a la inmortalidad.

Otro era que había que había que clarificarlo entre los suicidas. Aquí debe decirse que es erróneo llamar suicidas sólo a las personas que se asesinan realmente.

Los “suicidas” se nos ofrecen como los atacados del sentimiento de la individuaciación, como aquellas almas para las cuales ya no es fin de su vida sus propias perfección y evolución, sino su disolución, tornando a la madre, a Dios, al todo.